“Conócete a ti mismo” es una inscripción, que según cuenta la historia, alguien que hubiera visitado Grecia en el siglo VI a. C habría leído con grandes letras en el oráculo de Delfos.
Tal es el poder de estas tres palabras que filósofos como Sócrates y Platón reflexionaron sobre ellas durante su estancia en la tierra y son escuchadas y estudiadas hasta la actualidad. Pero, ¿qué nos dicen estas palabras? Nos piden que nos zambullamos en lo mas recóndito de nuestro ser y nos encontremos desnudos a nosotros mismos, sin máscaras, tal cual somos. Aparentemente lo mas simple del mundo, pero lo más sencillo suele ser lo más difícil.
¿Que pasaría si nos obligaran a vivir durante años encerrados en una habitación con alguien que, siendo muy cercano durante toda nuestra vida, nos criticara, reprochando todos nuestros errores, sin importarle nuestros esfuerzos y logros y descalificando nuestras opiniones? Según algunos psicólogos esta habitación es nuestro cuerpo y ambos convivientes, son distintas partes de una sola persona. ¿Pelearse contra uno mismo? ¿Darse el cachetazo con el guante para el duelo de muerte? ¿Declararse la guerra? Para todo ser pensante esto podría ser un absurdo, pero ¿no han visto esto en la gente cercana a ustedes? En las calles de cualquier lugar del mundo se puede encontrar a personas con la mirada perdida, hablando solas, diciéndose cosas, sintiéndose mal y con el seño fruncido. ¿En qué piensan? “Me quedó viendo mal…? ¿Qué se cree?” “ Ya no quiero volver a fumar. (Mientras fuma) Mañana dejo” “Estoy gorda” y muchas cosas ms que llenarían toda una lista interminable. Y como puede llegar a ser tan insoportable escapan de su interioridad perdiéndose en la realidad exterior, evitando justo las palabras que resuenan con eco del gran Oráculo de Delfos “Conócete a ti mismo”, aforismo que si se lo sigue, en una primera instancia, como diría el psicólogo Carl Jung, conduce al enfrentamiento con la propia sombra.
PRIMER ROUND: SOMBRA VS. SI MISMO
“Estoy harto de mi vecino”, “No aguanto a las personas agresivas”, son frases cotidianas casi automáticas que todos predicamos. Según varios entendidos de la psique humana, los demás son un espejo de nosotros. ¡¿Qué?! Así que si sufre del corazón le recomiendo no seguir con la lectura, así no tendrá que luchar contra usted. Como lo han descubierto varios terapeutas el encuentro consigo mismo es una de las cosas más desagradables y el ser humano lo evita en tanto puede proyectar todo lo negativo en su mundo circundante. Según Jung, la sombra proyectada es la causante de que acusemos a los demás de defectos que anidan en nuestro interior y que no nos gusta reconocerlos como tales. Esto puede sonar un tanto exagerado pero es una bomba atómica que puede ser usada en la guerra contra sí mismo para perderla y desbaratarse, o bien, para valerse de ella como arma para usarla a su favor. Sin ser merecedora de tanta fama, la sombra ha sido vinculada a menudo con figuras demoníacas, brujos, brujas, faunos e incluso Satán. Pero la sombra es algo consustancial al individuo, ya que la propia naturaleza del mundo implica que exista luz y exista oscuridad. Al aceptar ese lado que más detestamos de nosotros mismos empezamos a conocerlo y qué mejor comienzo que conocer bien al enemigo para ganar.
SEGUNDO ROUND: DESDE LA TRINCHERA
Después del encontrón con la propia sombra el soldado puede quedar bastante herido y perplejo por los descubrimientos del campo de batalla. “He sido parecido a mi vecino que tan mal me caía”. No desfallecer en este momento es importante para ganar la guerra. La sombra, al ser vista a la luz, pierde su poder y empieza a ocurrir la magia de la aceptación y transformación. El miedo, las heridas y el “pesado pasado” se ponen a dieta estricta. Poder ver lo que uno realmente es sin juzgar ni latigarse es otra estrategia para esta guerra.
TERCER ROUND: RECONCILIACION
¿Cuánto sabemos acerca de nosotros? De acuerdo con lo que la experiencia nos muestra, muy poco. Cuando la persona se desarrolla y se identifica con esta máscara que ha creado, se olvida de su propia naturaleza. Por eso esta guerra contra uno mismo tiene varios muertos (el pasado que no sirve, las sensaciones de miedo, etc.) y el sobreviviente puede salir triunfante si empieza a practicar lo que en la Psicología del Budismo se llama "la práctica de Maitri"; Maitri significa "amistad incondicional consigo mismo". Esto es indispensable, pues somos la única persona con quien viviremos hasta el final de los tiempos y no hay peor soledad que la de no contar con la compañía de sí. Tal como decía Jung, “La visión devendrá más clara solamente cuando se mire dentro. Aquel que mira afuera, sueña; quien mira en su interior, despierta”.
Fuentes referenciales
- JUNG, Carl Gustav, Arquetipos e Inconciente Colectivo,Editorial Paidós, Buenos Aires,1970
- BRANDNER, Verónique, Inconciente, Individuación e Imaginación Activa en C.G.Jung.
No hay comentarios:
Publicar un comentario